¿Por que soluciones Biométricas?

En esta nueva era el proceso de la identificación y la autenticación son una de las prioridades de la seguridad, y no únicamente para el control de acceso a instalaciones, sino también para la protección y el control de acceso a la información contenida en los sistemas y equipos informáticos. 

La biometría es el uso y  medición de rasgos fisiológicos o de comportamiento para identificar a las personas. Es un proceso similar al usado habitualmente por el ser humano al reconocer a sus familiares o conocidos, por su aspecto físico ó su forma de hablar. Gracias a los avances tecnológicos, ahora es posible realizar procesos de reconocimiento biométrico de los diferentes rasgos (la huella dactilar, la geometría de la mano, la voz, la imagen facial, la disposición de los vasos sanguíneos de la retina, etc.) de manera automatizada. 

Para llevar a cabo el proceso de identificación y que se cumplan con unos niveles de fiabilidad aceptables, los rasgos biométricos en los que se centre el reconocimiento deben ser únicos, permanentes para cada individuo y estables a lo largo del tiempo. La huella dactilar y el Iris, son dos casos que cumplen estos requisitos, los cuales aportan ventajas adicionales como su usabilidad, que hace que el proceso sea rápido, cómodo y no provoque rechazo en el usuario.

La mayoría de la población tiene huellas dactilares únicas e inalterables, debido a esto la identificación basada en sus crestas y surcos es la más antigua de las tecnologías biométricas fisiológicas y el rasgo biométrico más utilizado para autenticación. El pequeño tamaño y bajo coste de los receptores, su fácil integración en dispositivos y su usabilidad la convierten en una tecnología muy útil para su implantación en oficinas y hogares.

Para el reconocimiento por Iris los patrones vienen marcados desde el nacimiento y rara vez cambian. Son extremadamente complejos: más de 200 propiedades únicas. El hecho de que los ojos derecho e izquierdo de cada persona sean diferentes y que los patrones sean difíciles de capturar, hacen que sea uno de los métodos más resistentes al fraude.

En la ultima década los requerimientos de seguridad nos llevan a registrar claves de al menos 7 caracteres con una combinación de letras mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. Además, estas contraseñas deben en lo posible ser diferentes para cada servicio y se deben cambiar con cierta regularidad. Esto hace que se conviertan en una tarea incómoda ya que deben memorizar múltiples contraseñas, complejas y nuevas cada poco tiempo. La gran ventaja que aporta la biometría es que no requiere memorizar ninguna contraseña ni llevar con nosotros ninguna tarjeta de claves. Se trata de una medida fuerte de seguridad frente a suplantaciones de identidad y accesos no autorizados. 

Los ámbitos en los que se pueden aplicar estos avances son diversos: desde la identificación en transacciones (banca online, comercio electrónico, medios de pago, retirada en cajeros…) o el control de acceso a equipos, sistemas y programas informáticos, incluyendo herramientas de control parental y filtrado de contenidos hasta el control de acceso a instalaciones y zonas restringidas o el control de horarios y presencia de trabajadores.

Un aspecto muy relevante relacionado con el uso de la biometría es la protección de la privacidad y la intimidad de las personas. Por ello siempre hay que informar al usuario de los usos concretos que se van a hacer de sus datos, pedir su consentimiento explícito y garantizar la seguridad en el almacenamiento y comunicación de dichos datos.

El avance en el conocimiento de dichos rasgos unido a las ventajas y posibilidades que ofrece la tecnología, hacen que la biometría se considere como uno de los elementos clave en las medidas de seguridad de las empresas.